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domingo, 12 de junio de 2011

Lo más normal de Marruecos es perderse.Destino con nombre.

Teníamos un destino con nombre,es naturaleza de alta montaña pero como casi siempre suele pasar antes de llegar a Roma todo los caminos nos llevan al destino elegido.
Lo más normal cuando viajas por Marruecos es dar unas muchas vueltas,esto no importa porque solo visitar este país ya es todo una aventura,esta comienza a partir de que te decides salir de lo turístico que son ciertas ciudades,alquilas un coche y tomas kilómetros fuera.No tienes muchos carteles con indicaciones,en fechas del viaje no era muy común los GPS Internacionales que ahora existen e implican destino exacto sin pérdida alguna.
Al llegar a este lugar nos damos cuenta que llevamos más o menos 50 km en contra de nuestro destino,pero bueno no importa,algo nos tendría que pasar y ser peculiar que tiempo perdido no se hace porque si.De repente,vemos a dos señores mayores en medio de la carretera,portaban piedras muy llamativas.Paramos el coche y les preguntamos por si sabían como ir a nuestro destino,evidente no nos entienden,son Bereberes (Personas pertenecientes a un conjunto de etnias autóctonas del Magreb),hablan su propio idioma y para nuestra situación de despiste no nos van a servir de mucha ayuda.Las personas en concreto tienen el empeño de comercializar sus piedras,son de diferentes tamaños y están abiertas por la mitad,dentro,cada una es de un color y con cosas brillantes.No habíamos visto nunca algo así y la intriga nos llama la atención.Como ya eramos expertos en el regateo,toca volver a sacar nuestras artes.Cada uno puja con su precio,es subreal esta escena.¿Que hacemos perdidos en medio de Marruecos y comprando unas piedras?,ellos nos quisieron dar a entender que eran únicas y características de su zona y que como nos podíamos ir a España sin llevarnos en nuestra posesión aunque sea una de estas maravillas.Todo dura media hora,hasta que decidimos concluir con el juego,la compra ya está hecha,cada uno tiene la suya pero nos indican que tienen más guardadas,señalándonos una pequeña cueva situada a la derecha de la carretera.En estos casos es mejor irse,por lo vivido te puedes pasar toda la mañana y esto no era lo que teníamos en mente.


Ya en nuestro camino verdadero para conseguir la hazaña de ver la maravilla que nos espera, por fin, nos lo indica un cartel.Llevamos unas cuantas horas en el coche,vemos un pueblo perdido y puede que encontremos una tienda para coger provisiones.Consejo importantismo,llevar la cámara siempre encima cuando hagas una parada porque te puedes perder cosas que uno después se arrepiente,casi fué mi caso pero lo remediamos llendola a buscar.Era viernes,día laborable,encontramos cruzando la carretera a dos niños subidos en un burro,por lo que comprobamos estaban trabajando.Cuando se suele visitar un país que no es el tuyo y más si la cultura es tan diferente,te tienes que intentar entender como sea.Les preguntamos cosas típicas.¿Como se llamaban,que hacían tan jóvenes trabajando,donde estábamos.. etc...? Hay que meterse de lleno en la cultura,es como pasan cosas y las experiencias que después uno puede contar.
Como no!!, la imagen del recuerdo que no falte y esta es la mirada que me regaló este chaval en su momento de trabajo.
Después de estos minutos,cogemos el coche y  seguimos nuestro posible futuro destino que eran Las Cascadas de Ouzoud que tienen una caída de más de 100 metros.


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