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martes, 22 de marzo de 2011

Valença do Minho,fortaleza (Portugal)

Valença do Minho es una pequeña localidad portuguesa fronteriza con España, situada a pie del río Miño.
Se trata de una de las localidades más visitadas del norte de Portugal,de hecho, generalmente está invadida por turistas españoles especialmente del sur de Galicia,que se ven atraídos por su famoso mercadillo,su rica gastronomía y por la belleza de su fortaleza.


Ir a Valença es algo cotidiano especialmente desde que desaparecieron las fronteras con la libre circulación del tratado Schengende, de hecho visitarla hasta finales de los años 80 era una autentica odisea,cuando las largas colas de coches se extendían hasta la cercana localidad de Tui (en el lado Español).
Aún recuerdo aquellas esperas ante las aduanas, y el atravesar lento de aquel puente de hierro que todo el mundo dice que es de Eiffel, pero que fué diseñado por uno de sus discípulos.
El puente internacional es una joya arquitectónica, forjado en hierro, cuenta con un paso para vehículos y peatones y una vía de tren situada en su parte superior, por el que aún pasa el eterno y lento tren que une Vigo con Oporto.Una vez que atravesabas aquel estrecho puente, te adentrabas a los pies de su esplendida fortaleza, epicentro de la vida de la localidad.
Las cosas cambiaron y mucho con la inauguración de las autovias a ambos lados de la frontera, hacen que el pasar de un lado a otro sea un hecho casi indectable, sino fuera por la imponente presencia del río Miño, ni nos daríamos cuenta. La apertura de fronteras hizo que los gallegos convirtiésemos esta localidad en uno de nuestros lugares favoritos para hacer compras de una gran calidad y a buen precio,pero hay que tener cuidado y saber, porque hay un tipo de comercio como el de productos textiles que en cambio suelen ser de baja calidad.


La fortaleza es de belleza monumental y sólidos muros, con innumerables cañones apuntando hacia la cercana Tui, en el interior de esta se encuentra el mayor número de tiendas y restaurantes de gran valor.
La vida de la villa se centraliza en la plaza de la república, donde luce la cámara municipal con su lindo reloj y donde antiguamente existía una fuente que daba gran personalidad a la plaza aunque desde hace unos años ha desaparecido.
En el interior existen iglesias al más puro estilo portugués, de gran belleza y ornamentación interior como la dos Anjos o la de San Teotonio.


En general la fortaleza es un lugar muy limpio y las casas son de gran valor patrimonial y el solo pasear por sus callejuelas es una experiencia inolvidable.
Existe una costumbre arraigada de ir a comer a Portugal los fines de semana y fiestas de guardar, el hecho psicológico de cruzar un país influye mucho en esa decisión ya que curiosamente los españoles van a comer a Portugal y los portugueses a España.
El plato por excelencia de la zona es la lamprea capturada en el Miño (que alcanza un precio astrológico), y el clásico bacalao a la portuguesa.
El pollo asado y la carne de vaca es otra de las especialidades.
Se recomienda a los turistas que se anden con ojo con los entrantes, normalmente en Portugal se ponen pequeños platos de tapas (quesos, olivas etc) mientras uno espera la comida. Los españoles tendemos a considerar que si alguien nos pone unos platos que no hemos pedido consideramos que son gratuitos, un detalle de la casa, pero en Portugal esto nunca acontece, de hecho incluso los platos de olivas son cobrados, y aún gran precio.Sino se tocan no se pagan pero como hayamos comido una sola oliva, nos va a caer un buen palo en la cuenta, ya que los cobran a precio de oro, la comida en los restaurantes portugueses es generalmente barata y abundante, a excepción de si caemos en estos pequeños detalles.
Otra de mis recomendaciones es que tengáis en cuenta el tamaño de las raciones, normalmente los platos son hechos para dos personas (algo muy típico en Portugal y Brasil).
Al respecto del vino, podemos encontrar de gran variedad, del llamado vino Verde, es un vino ligeramente achampañado característico de la región Norte de Portugal, aunque también podemos disfrutar de buenas botellas del mítico vino de Oporto.
Valença tiene unas buenas comunicaciones por carreteras existiendo autovías que la comunican con Vigo y Oporto, más o menos situada a 30 minutos en coche de Vigo.
No existen problemas para aparcar en la ciudad salvo en los días festivos en los que hay más movimiento.
Para ir en transporte público está más complicado, aunque Valença cuenta con una estación de ferrocarril y de autobuses, los destinos y horarios son escasos.


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